27 may 2012

4/ Propósito


Mientras tanto las guardianas seguimos rumbo al cuartel general donde se encontraba Reckail. Y por desgracia ya habíamos llegado. Lo primero que los soldados de la marina hicieron fue dirigirnos hasta una pecera muy grande en donde nos metieron a todas, mis piernas desaparecieron volviendo a darme la cola de sirena. Esa enorme pecera tenia ruedas por lo que a los marines se les hizo fácil transportarnos.
Nos llevaron hasta una habitación donde había maquinas y monitores por todas partes.
Los monitores mostraban el exterior y se podía ver el barco en el que habíamos venido.
Entonces detrás de nosotras, fuera de la pecera, las puertas por las que habíamos entrado se cerraron pero antes entró alguien por ellas. Mirando a través del agua de la pecera no podía reconocerle, así que salí a la superficie y le mire. El se acerco a la luz y ya si que le reconocí.

Era Reckail. Se acerco a la pecera, la verdad es que daba algo de miedo. En cuanto lo vi me metí dentro del agua. Se asomó a la pecera y puso una sonrisita misteriosa.
-         ¡Sacadlas de ahí. Vamos!
El agua de la pecera comenzó a desaparecer volviendo a ponerme a mi en un compromiso por que me volverían a salir las piernas, aunque ya daba lo mismo después de la primera vez las demás no tienen importancia. Los marines fueron sacando a mis amigas una a una y encerrándolas en una jaula, cuando no quedaba solo quedaba yo quisieron hacerme lo mismo, pero Reckail les paro.
-         esperad, no la encerréis
-         ¡Señor!
-         Traedme las esposas junto con los guantes que deben estar encima de mi mesa
-         Si, señor
-         Yo me quedaré cuidando de ella.
-          Que quieres de mí. ¿Por que no me dejas ir con ellas?
-         ¡Tengo otro propósito para ti!
-         ¿A que te refieres Reckail?
-         Vaya, vaya así que me conoces.
-         He oído hablar mucho de ti durante varios años.
El marine volvió con las esposas y me las puso junto con los guantes. Por suerte al llevar las esposas ya que eran parecidas al agua no me convertía en humana. Aunque era extraño que me las pusiera de kairouseki y no de wenkarios. Pero al ponerme los guantes supe que me había descubierto, había descubierto el poder que poseía y como neutralizarlo.
-         ya esta señor
-         gracias
-         ¿que es esto por que me pones las esposas? ¿Y los guantes para que son?
-         Te crees que no lo se. Tu como bien has dicho has oído hablar mucho de mi, pero yo también he oído hablar de ti, bueno mas bien de tu clan.
-         ¿A que te refieres?
-         Desde que mi padre hablo me contó la historia de una sirena que el mismo vio, he deseado desde que era pequeño encontrarme con una yo mismo. Por esa razón comencé a trabajar con mi padre en el CP5. Pero durante el periodo de aprendizaje él ha visto muchas sirenas que han sido arrancadas de sus piratas, pero eso a mi no me llenaba tenia que tener mucho más. Así que revise libros de mitología que hablaban de las sirenas. La gran mayoría de las cosa que había escritas ya las había visto, pero de entre todas aquellas historias, una en concreto me fascino.
-         ¿Así en que?
-         La leyenda hablaba de un clan de sirenas con un poder muy especial, según los libros todas las guardianas poseían un poder. El poder  que tenia una de ellas era el poder de tacto hipnosis; Capacidad de hacer que otras personas realicen acciones, sin que éstas puedan negarse.
-         Y eso que tiene que ver conmigo podría ser cualquiera.
-         Si pensé en eso, pero este poder solo se canaliza si tocas a una persona con las manos en la piel si no, no funciona.
-         Y que con eso.
-         Recuerdas la primera vez que nos enfrentamos a la banda de los mugiwara. Claro que si no creo que lo olvides. El capitán de ese navío era yo y te conseguí ver ya que saliste a la superficie, conseguí verte la cara, pero también te vi que en las manos llevabas guantes, me resulto un poco extraño que una sirena llevara guantes cuando estaba en el mar. Y fue cuando unos reyes marinos comenzaron a atacarnos cosa que seria imposible sin que alguien se lo hubiera ordenado por que nuestra carena era de kairouseki. Todo mi barco quedo destruido por suerte no les pasó nada a los tripulantes. Pero conseguiste derribarme y todas las sirenas atrapadas quedaron en libertad. Pero no te diste cuenta de una cosa, cuando te quitaste los guantes flotaron hasta mi y los recogí. Vi marcharse el barco y supuse que tú también te marcharías. Pero me juré a mi mismo que te capturaría
-         Y por que crees que esa sirena soy yo.
-         Recordé como era tu cara jamás se me olvidaría la cara de la sirena que haría que mis sueños se cumplieran.
-         Muy bien me has pillado, pero no creas que voy ha hacer lo que me mandes.
-         Oh, claro que lo harás.
-         Y como estas tan seguro. Valla parece que no habláis mucho entre vosotras
-         ¿Que quieres decir?
-         Para que lo entendáis,  como guardianas que sois tenéis el deber de proteger a unos piratas, como veo que no tenéis curiosidad por los protegidos de las demás os lo diré yo. En este mar desde que se inicio la gran era de los piratas ha habido unos piratas que se los considera los 11 supernovas, 9 de los cuales son capitanes de su tripulación. Todos ellos tienen recompensas de más de 100 millones (Berries)
-          ¿Y que ocurre con eso?
-    Solo escucha veras que sorpresa os lleváis. Las Once supernovas son: Monkey D. Luffy, Roronoa Zoro, Eustass Kid, Basil Hawkins, X. Drake, Trafalgar Law, Killer, Scratchhmen Apoo, Jewelry Bonney, Capone, Bege, Uroge.

-         ¡¡Sigo sin entender a donde quieres llegar con eso!!
-         Solo hay una razón para traeros a todas aquí. Si ponemos a Roronoa Zoro en la banda de mugiwara y a Killer  en la banda de Eustass Kid eso nos deja con 9 capitanes de 9 navíos piratas.
-         ¿Y que ocurre?
-         Todas vosotras tenéis algo en común.
-         ¿El que? Que somos guardianas, eso ya lo…
No podía ser, me quede con cara de sorpresa al descubrir donde quería llegar.
-         Vaya parece que ya lo has descubierto.
-         No puede ser
-         Pues créetelo, todas vosotras además de ser amigas sois las guardianas de los navíos de las 11 supernovas.
-         ¿Que?
-         ¿Así que todas nosotras protegemos los navíos de los piratas mas buscados de la gran era de los piratas?
-         Así es, y no podía dejar que esta oportunidad se me pasara.
-         ¿¡¿¡De que oportunidad estas hablando?!?!.
Volvió a sonreírme de la misma manera que lo había hecho anteriormente.
Comenzó a sonar una alarma, pero no pareció preocuparle. Un marine se acerco a el.
-         ¡Señor ya están aquí!
-          Perfecto ya era hora
-          ¿Ya están? aquí a quienes te refieres.
-          Míralo tu misma.
  Miré la pantalla de los monitores, aunque no se veía muy nítido, pude reconocer las banderas piratas, y entre todas ellas se encontraba la bandera que por tanto tiempo había protegido, la bandera de Monkey D. Luffy. No podía creerme que hubieran venido aun que no me conocieran de nada. Luffy es ese tipo de perronas que darían su vida por ayudar a otras personas ese es uno de los motivos por el que me gusta ser su guardiana.
-         Vaya han venido todos. Excelente
-         Pero como es posible que sepan donde se encuentra este lugar como han podido llegar a qui.
-         Señores. Todas las guardianas tienen un lazo con el capitán del barco. Pero además de eso tienen una vicre cart. La cual les ha conducido hasta aquí
-         ¿Lo sabias?
-         No, no lo sabía pero esperaba que fuera eso, y parece que he aceptado.
Así que también sabía lo de la vivre cart. Desde que supimos que las sirenas desaparecían y los navíos de los piratas se hundían sin una protección, pensé que seria buena idea poseer una vivre cart, aunque estaba prohibido, si nos encontráramos en algún peligro del que fuera difícil salir les dejaríamos la vivre cart a los piratas para que pudieran rescatarnos, y parece que funciono, demasiado bien.
-         ¿Que te planeas hacer con nosotras?
-         No os preocupéis por eso pronto lo sabréis. ¡soldados llevad a las sirenas a la plataforma y a amordazarlas!
-         Si , señor
Uno de los soldados quiso coger me a mi.
-         Deje la yo mismo la llevaré.
El soldado se marchó.
-         ¿Que quieres de nosotras?
-         No te preocupes tu serás la que me lleve al éxito
-         Que quieres decir con eso del éxito. No pienso hacer nada por ti
-         Eso ya lo veremos
Reckaíl cogió una de las mordazas pero no me puso. Los soldados me llevaron a rastras hasta un elevador en donde me dejaron y me ataron la cola a unas cadenas de wenkarios.
Reckaíl también se subió al elevador pulso un botón y comenzamos a subir por un largo pasillo.
-         Ya que estas atada y no puedes moverte te contare mi pequeño plan. Pretendo convertirme en almirante, es el cargo más alto al que puedo llegar por el momento, pero conseguiré ser el jefe de los marines. Para ser almirante no puedo llegar al cuartel simplemente con unas sirenas ya que ese es el trabajo del CP5 y no me serviría de nada, pero llegar con los once supernovas me puede abrir muchas mas puertas.
-         ¿Crees que ellos van a dejar que hagas eso?
-         Por eso tu y tus amigas sois el plato fuerte
-         ¿Que quieres decir?
-         Vosotras sois el cebo de esta operación. Gracias a vosotras los once supernovas caerán en la trampa sin necesidad de mover un músculo, ni siquiera los soldados se interpondrán en su camino.
-         Tu no les conoces como nosotras, ellos no dejaran que les encarcelen, tienen un sueño que no dudaran en cumplir cueste lo que cueste. Ellos son piratas.
-         Por esa misma razón los marines siempre suelen ganar. Pero hay otra parte en mi plan.
-         ¿A que te refieres?
-         ¿Por que crees que te he mantenido separada de tus amigas? Tu poder es muy eficaz y me ayudaras en este plan.
-         ¿Y que pretendes que haga?
-         Tu sea quien me haga almirante. Sengoku el jefe de los marines es quien designa los cargos de cada uno por sus hazañas. Sengoku no es el único que elige a los almirantes, el consejo de ancianos también, pero Sengoku es el encargado de dar una buena recomendación para ese cargo,  y tu le ordenaras que lo haga.
-         Que te quede en la cabeza, no pienso hacer nada para que tú consigas tu titulo y menos cuando nos has utilizado.
-         Jeje ya veremos.
Se acercó a mí y me puso la mordaza por que ya íbamos a llegar al exterior.
           


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