Mientras
tanto las guardianas seguimos rumbo al cuartel general donde se encontraba Reckail. Y por desgracia ya habíamos llegado. Lo
primero que los soldados de la marina hicieron fue dirigirnos hasta una pecera
muy grande en donde nos metieron a todas, mis piernas desaparecieron volviendo
a darme la cola de sirena. Esa enorme pecera tenia ruedas por lo que a los
marines se les hizo fácil transportarnos.
Nos
llevaron hasta una habitación donde había maquinas y monitores por todas partes.
Los
monitores mostraban el exterior y se podía ver el barco en el que habíamos
venido.
Entonces
detrás de nosotras, fuera de la pecera, las puertas por las que habíamos
entrado se cerraron pero antes entró alguien por ellas. Mirando a través del
agua de la pecera no podía reconocerle, así que salí a la superficie y le mire.
El se acerco a la luz y ya si que le reconocí.
Era Reckail.
Se acerco a la pecera, la verdad es que daba algo de miedo. En cuanto lo vi me
metí dentro del agua. Se asomó a la pecera y puso una sonrisita misteriosa.
-
¡Sacadlas de ahí.
Vamos!
El agua de la pecera comenzó a desaparecer volviendo a
ponerme a mi en un compromiso por que me volverían a salir las piernas, aunque
ya daba lo mismo después de la primera vez las demás no tienen importancia. Los
marines fueron sacando a mis amigas una a una y encerrándolas en una jaula,
cuando no quedaba solo quedaba yo quisieron hacerme lo mismo, pero Reckail les
paro.
-
esperad, no la
encerréis
-
¡Señor!
-
Traedme las esposas
junto con los guantes que deben estar encima de mi mesa
-
Si, señor
-
Yo me quedaré cuidando
de ella.
-
Que quieres de mí. ¿Por que no me dejas ir con
ellas?
-
¡Tengo otro propósito
para ti!
-
¿A que te refieres
Reckail?
-
Vaya, vaya así que me
conoces.
-
He oído hablar mucho
de ti durante varios años.
El
marine volvió con las esposas y me las puso junto con los guantes. Por suerte
al llevar las esposas ya que eran parecidas al agua no me convertía en humana.
Aunque era extraño que me las pusiera de kairouseki y no de wenkarios. Pero al
ponerme los guantes supe que me había descubierto, había descubierto el poder
que poseía y como neutralizarlo.
-
ya esta señor
-
gracias
-
¿que es esto por que
me pones las esposas? ¿Y los guantes para que son?
-
Te crees que no lo se.
Tu como bien has dicho has oído hablar mucho de mi, pero yo también he oído
hablar de ti, bueno mas bien de tu clan.
-
¿A que te refieres?
-
Desde que mi padre
hablo me contó la historia de una sirena que el mismo vio, he deseado desde que
era pequeño encontrarme con una yo mismo. Por esa razón comencé a trabajar con
mi padre en el CP5. Pero durante el periodo de aprendizaje él ha visto muchas
sirenas que han sido arrancadas de sus piratas, pero eso a mi no me llenaba
tenia que tener mucho más. Así que revise libros de mitología que hablaban de
las sirenas. La gran mayoría de las cosa que había escritas ya las había visto,
pero de entre todas aquellas historias, una en concreto me fascino.
-
¿Así en que?
-
La leyenda hablaba de
un clan de sirenas con un poder muy especial, según los libros todas las
guardianas poseían un poder. El poder que tenia una de ellas era el poder de tacto
hipnosis; Capacidad de hacer que otras personas realicen acciones, sin que
éstas puedan negarse.
-
Y eso que tiene que
ver conmigo podría ser cualquiera.
-
Si pensé en eso, pero
este poder solo se canaliza si tocas a una persona con las manos en la piel si
no, no funciona.
-
Y que con eso.
-
Recuerdas la primera
vez que nos enfrentamos a la banda de los mugiwara. Claro que si no creo que lo
olvides. El capitán de ese navío era yo y te conseguí ver ya que saliste a la
superficie, conseguí verte la cara, pero también te vi que en las manos
llevabas guantes, me resulto un poco extraño que una sirena llevara guantes
cuando estaba en el mar. Y fue cuando unos reyes marinos comenzaron a atacarnos
cosa que seria imposible sin que alguien se lo hubiera ordenado por que nuestra
carena era de kairouseki. Todo mi barco quedo destruido por suerte no les pasó
nada a los tripulantes. Pero conseguiste derribarme y todas las sirenas
atrapadas quedaron en libertad. Pero no te diste cuenta de una cosa, cuando te
quitaste los guantes flotaron hasta mi y los recogí. Vi marcharse el barco y
supuse que tú también te marcharías. Pero me juré a mi mismo que te capturaría
-
Y por que crees que
esa sirena soy yo.
-
Recordé como era tu
cara jamás se me olvidaría la cara de la sirena que haría que mis sueños se
cumplieran.
-
Muy bien me has
pillado, pero no creas que voy ha hacer lo que me mandes.
-
Oh, claro que lo harás.
-
Y como estas tan
seguro. Valla parece que no habláis mucho entre vosotras
-
¿Que quieres decir?
-
Para que lo entendáis, como guardianas que sois tenéis el deber de
proteger a unos piratas, como veo que no tenéis curiosidad por los protegidos
de las demás os lo diré yo. En este mar desde que se inicio la gran era de los
piratas ha habido unos piratas que se los considera los 11 supernovas, 9 de los
cuales son capitanes de su tripulación. Todos ellos tienen recompensas de más
de 100 millones
(Berries)
(Berries)
-
¿Y que ocurre con eso?
- Solo escucha veras que
sorpresa os lleváis. Las Once supernovas son: Monkey D. Luffy, Roronoa Zoro, Eustass Kid, Basil Hawkins, X. Drake, Trafalgar Law, Killer, Scratchhmen Apoo, Jewelry Bonney, Capone, Bege, Uroge.
-
¡¡Sigo sin entender a
donde quieres llegar con eso!!
-
Solo hay una razón
para traeros a todas aquí. Si ponemos a Roronoa Zoro en la banda de mugiwara y
a Killer en la banda de Eustass Kid eso
nos deja con 9 capitanes de 9 navíos piratas.
-
¿Y que ocurre?
-
Todas vosotras tenéis
algo en común.
-
¿El que? Que somos guardianas,
eso ya lo…
No podía
ser, me quede con cara de sorpresa al descubrir donde quería llegar.
-
Vaya parece que ya lo
has descubierto.
-
No puede ser
-
Pues créetelo, todas
vosotras además de ser amigas sois las guardianas de los navíos de las 11
supernovas.
-
¿Que?
-
¿Así que todas
nosotras protegemos los navíos de los piratas mas buscados de la gran era de
los piratas?
-
Así es, y no podía
dejar que esta oportunidad se me pasara.
-
¿¡¿¡De que oportunidad
estas hablando?!?!.
Volvió
a sonreírme de la misma manera que lo había hecho anteriormente.
Comenzó
a sonar una alarma, pero no pareció preocuparle. Un marine se acerco a el.
-
¡Señor ya están aquí!
-
Perfecto ya era hora
-
¿Ya están? aquí a quienes
te refieres.
-
Míralo tu misma.
Miré la pantalla de los monitores, aunque no se veía muy nítido, pude reconocer las
banderas piratas, y entre todas ellas se encontraba la bandera que por tanto
tiempo había protegido, la bandera de Monkey D. Luffy. No podía creerme que hubieran
venido aun que no me conocieran de nada. Luffy es ese tipo de perronas que darían
su vida por ayudar a otras personas ese es uno de los motivos por el que me
gusta ser su guardiana.
-
Vaya han venido todos.
Excelente
-
Pero como es posible
que sepan donde se encuentra este lugar como han podido llegar a qui.
-
Señores. Todas las
guardianas tienen un lazo con el capitán del barco. Pero además de eso tienen
una vicre cart. La cual les ha conducido hasta aquí
-
¿Lo sabias?
-
No, no lo sabía pero
esperaba que fuera eso, y parece que he aceptado.
Así que
también sabía lo de la vivre cart. Desde que supimos que las sirenas desaparecían
y los navíos de los piratas se hundían sin una protección, pensé que seria
buena idea poseer una vivre cart, aunque estaba prohibido, si nos encontráramos
en algún peligro del que fuera difícil salir les dejaríamos la vivre cart a los
piratas para que pudieran rescatarnos, y parece que funciono, demasiado bien.
-
¿Que te planeas hacer
con nosotras?
-
No os preocupéis por
eso pronto lo sabréis. ¡soldados llevad a las sirenas a la plataforma y a amordazarlas!
-
Si , señor
Uno de
los soldados quiso coger me a mi.
-
Deje la yo mismo la
llevaré.
El
soldado se marchó.
-
¿Que quieres de
nosotras?
-
No te preocupes tu serás
la que me lleve al éxito
-
Que quieres decir con
eso del éxito. No pienso hacer nada por ti
-
Eso ya lo veremos
Reckaíl
cogió una de las mordazas pero no me puso. Los soldados me llevaron a rastras
hasta un elevador en donde me dejaron y me ataron la cola a unas cadenas de wenkarios.
Reckaíl
también se subió al elevador pulso un botón y comenzamos a subir por un largo
pasillo.
-
Ya que estas atada y
no puedes moverte te contare mi pequeño plan. Pretendo convertirme en
almirante, es el cargo más alto al que puedo llegar por el momento, pero conseguiré
ser el jefe de los marines. Para ser almirante no puedo llegar al cuartel
simplemente con unas sirenas ya que ese es el trabajo del CP5 y no me serviría
de nada, pero llegar con los once supernovas me puede abrir muchas mas puertas.
-
¿Crees que ellos van a
dejar que hagas eso?
-
Por eso tu y tus amigas
sois el plato fuerte
-
¿Que quieres decir?
-
Vosotras sois el cebo
de esta operación. Gracias a vosotras los once supernovas caerán en la trampa
sin necesidad de mover un músculo, ni siquiera los soldados se interpondrán en
su camino.
-
Tu no les conoces como
nosotras, ellos no dejaran que les encarcelen, tienen un sueño que no dudaran
en cumplir cueste lo que cueste. Ellos son piratas.
-
Por esa misma razón
los marines siempre suelen ganar. Pero hay otra parte en mi plan.
-
¿A que te refieres?
-
¿Por que crees que te he
mantenido separada de tus amigas? Tu poder es muy eficaz y me ayudaras en este
plan.
-
¿Y que pretendes que
haga?
-
Tu sea quien me haga
almirante. Sengoku el jefe de los marines es quien designa los cargos de cada
uno por sus hazañas. Sengoku no es el único que elige a los almirantes, el
consejo de ancianos también, pero Sengoku es el encargado de dar una buena
recomendación para ese cargo, y tu le
ordenaras que lo haga.
-
Que te quede en la
cabeza, no pienso hacer nada para que tú consigas tu titulo y menos cuando nos
has utilizado.
-
Jeje ya veremos.
Se
acercó a mí y me puso la mordaza por que ya íbamos a llegar al exterior.

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