Cuando conseguí
despertarme aún no tenia las fuerzas necesarias para hacer nada, una de las
causas era por que aún tenia las esposas que Tansui me había puesto. Alguien abrió
la puerta, era un tritón.
-
Parece que ya te has
calmado, te voy a quitar las esposas si me prometes que no te escaparas.
Asentí
con la cabeza. Me las quitó.
-
Hemos traído a alguien
que quiere verte.
Mire a
la puerta y apareció mi abuela, nos
dimos un enorme abrazo.
-
Abuela.
-
Cariño.- me acarició el pelo.
-
Abuela he hecho algo
horrible, he matado a los mugiwaras,
-
Nos dejan a solas por
favor quiero conversar con mi nieta.
Los
tritones se fueron y nos dejaron solas.
-
Abuela que voy hacer
no quería que les pasara nada pero Tansui les a matado, yo he hecho que les
mataran.
-
Avril, Avril escúchame,
debes relajarte, respira hondo y escúchame.
No podía
dejar de llorar.
-
Abuela ya no se puede hacer
nada.
-
Avril nada esta
perdido me oyes aún queda una solución,
-
¿Cual?
-
Por que no miras en tu
interior, tú misma me dijiste que esos chicos son duros de pelar, ¿tú crees que
morirían tan fácilmente? Seguro que sean salvado y ahora están yendo a buscarte,
además no solo me tienes a mi, tienes amigas.
- ¿Que quieres decir?
-
Que tus amigas tampoco
dejarían que nada te ocurriera. Asi que tranquilízate
y no te preocupes por que todo saldrá bien, confía en ti misma, confía en
esos chicos, ellos son tu apoyo, y tú
eres el suyo.
Un
triton apareció por la puerta.
-
Se acabo el tiempo.
-
De acuerdo.
-
No abuela no te
marches, por favor,
-
Lo siento mi niña
pero, no me queda otra opción. Te estaré vigilando no te preocupes, no dejare
que te pase nada.
-
Vale.- me dio un beso en la frente, y desapareció por el largo pasillo.
Volví a quedarme sola en
aquella habitación, por la ventana podía ver que el sol ya se estaba poniendo y
comenzaban a encender las luces en la ciudad. El lugar donde me encontraba
estaba a las afueras de la ciudad, el mismo lugar donde se firmó el contrato,
el distrito Gyojin. Originalmente el
distrito de Gyojin era un lugar que acogía a los niños huérfanos, pero con el
tiempo se convirtió en una zona inestable y sin ley que mas tarde acogía a los
gyojins que eran desterrados de la isla. Luego Fisher Tigre se proclamó jefe de
la zona pero al morir, los nuevos piratas de Gyojin la hicieron su base. El capitán
de esta banda era Scualo, y cuando Luffy lo derrotó nombraron a Tansui como
jefe del distrito.
Pensé toda la noche en lo que me dijo mi abuela que confiara
en ellos, y lo hacia, pero al estar en ese estado no era yo misma me sentía culpable
por lo que había sucedido.
Mientras
tanto en el Thousand los piratas estaban cenando y cuando acabaron todos se
quedaron en la cubierta mirando las estrellas,
sin decir nada, solo observando el cielo estrellado que cubría el cielo.
Por
desgracia yo no alcanzaba a mirar las estrellas como solía hacerlo cuando
estaba en la superficie, por que la isla Gyojin se en contrata a 10.000 metros
bajo el nivel del mar pero aún así miraba hacia el cielo y pedía que los
piratas estuvieran bien que continuaran su viaje, que consiguieran sus sueños.
Cuando amaneció, un rayo de sol atravesó la ventana, pasé la mano por el para
que me diera la luz y poder sentir el sol una vez mas. Volvieron a abril la
puerta.
-
Sal,
hay alguien al que debes ver.
-
¿¿Quien es??
-
Sal
Se
notaba que era un antiguo miembro de la banda de Arlong, ninguno me tenía
ninguna simpatía, ya que Luffy le derrotó. Salí de la habitación y pasé por
distintas salas hasta la sala principal, allí como de costumbre se reunían los
tritones, pero esta vez había muchos más. Me sentía un poco incomoda y vamos a
reconocerlo, asustada, no sabia lo que podía pasar, ni a quien debía ver. Seguí
al tritón hasta que se detuvo y se aparto de en medio. Cuando tuve visión vi a
Tansui charlando y riendo con otro tritón, pero no le reconocí, jamás le había
visto. Cuando me vio se levantó y se acercó a mí, tenia aspecto de haber estado
fuera durante años,
-
Si que has crecido.
Cuando te vi la última vez eras una renacuaja y mira ahora la mujer en la que
te has convertido. Es normal han pasado cuanto 200 años.
-
Disculpe señor pero ¿quien
es y de que me conoce?
-
¿No me recuerdas?
-
Lo siento señor pero
creo que se equivoca yo jamás le he visto.
-
Vaya pensé que tu
abuela te había hablado de mí
-
Mi abuela ¿usted la
conoce?
-
Como no la voy a
conocer, si hace 200 años era mi suegra, menuda mujer, espero que no este
muerta.
-
Su suegra, pero de que
me esta hablando,
-
Soy Hutreds, Hutreds
Oda, soy tu padre,
Mi
padre así que se había atrevido a parecer.
-
Disculpe señor pero
creo que se equivoca, mi padre esta muerto, y sí, mi abuela sigue con vida, es
la única familia que tengo.
-
Vaya no me extraña que
estés enfadada pero soy tu padre eso no puedes negarlo.
-
Tiene que disculparme,
pero si como usted dice de verdad fuera mi padre, ni si quiera le dirigiría la
palabra. No me importa lo que sea o quien sea pero no lo conozco como para que tenga esa confianza
como para hablarme de tu. Así que discúlpeme pero no quiero estar más tiempo
aquí.
-
Vaya tienes el mismo espíritu
que tu abuela según dicen, y es verdad ella seguro que también me odia, pero no
tuve más opción que abandonarte,
-
Señor no le conozco,
como ya he dicho mi padre esta muerto, no quiero nombrarle por que jamás le conocí
y quiero que siga así. Le extraña que alguien le odie, abandonó a una hija, la vendió
al primero que le pareció.
-
No te vendí, Te deje
con ellos para que te cuidaran.
-
¿Cuidarla? Ya, en un
contrato matrimonial que firmó para que hicieran con ella lo que les diera la
gana, como si la querían vender, pero a usted eso que más le daba ya, no quería
saber nada de su hija jamás la aceptó y en vez de dejar su vida en paz se la
vendió a los tritones del distrito gyojin. Usted no sabe nada de su vida jamás
ella jamás fue feliz por que sabia como seria su futuro, si ese contrato se
validase.
-
Fuiste tu la que dio
el sí
-
¿¿Que??
-
Fuiste tu la que dijo
que quería casarse.
-
No sabe nada.
Me dirigí
a Tansui.
-
No le habéis enseñado
el nuevo contrato.
-
Que nuevo contrato de
que esta hablando.
Tansui
se lo enseño, yo tenia lagrimas en los ojos, aunque estaba bajo el agua las lagrimas
de las sirenas según decían eran como diamantes, de lo brillantes que eran.
-
Yo, yo no sabia nada
de esto créeme,
-
El contrato se ha
confirmado, esta hecho, no se puede romper.
-
Al menos eres como tu
madre y no como tu abuela, no eres guardiana de ningún pirata así que nunca tendrás
que aceptar estos artículos.
-
Se nota que usted no
me conoce en absoluto, no sabe nada de mi vida, toda ella a sido un tormento
para mí, escondiéndome de aquellos que querían hacerme daño solo por el mero
hecho de que cuando se validase el contrato seria, como ellos dicen, suya.
Cuando me cayó de la superficie un sombrero de paja, fui la sirena más feliz
del mundo, por que pensé que no tendría que volver a sufrir esos abusos, que de
alguna manera podía ser libre, rompí las reglas y me mostré ante ellos, me
mostré ante los piratas y me enamore, me enamore de todos y cada uno de ellos,
eran gente que tenia sueños y esperanzas, y cuanto más estaba con ellos más sentía
que mi vida iba a cambiar, que ese contrato no se cumpliría nunca. Pero
entonces aparecieron unos hombres de la marina, e hicieron que ese “don” como
ellos lo llaman, se hiciera realidad. Yo era feliz con mi vida pero a partir de
ese momento volvió a cambiar y el miedo volvió a aparecer, por que después de
tantos años me tenia que separar de aquella gente, y ahora estoy aquí hablando
con alguien que abandonó a si hija y la obligó hacer algo que no quiere, la ha
condenado.
-
Tu no sabes lo que es criar a una hija tu solo,
yo jamás quise tener un hijo pero tu madre quedo embarazada, y después murió no
tuve elección.
-
Eso no es excusa.
Me gire y volví nadando a la
habitación. Estaba furiosa y a la vez triste pero no por aquel hombre, que se creía
que seriamos la gran familia feliz. Estaba triste por que volví a pensar en los
mugiwara, me quité el sombrero y no paré de mirarlo, me encantaría saber si estaban
bien, quería ir con ellos pero no podía.










