Desde
que los primeros piratas comenzaron a surcar los mares, a existido un mito, una
leyenda, una leyenda sobre unas sirenas. Según la leyenda las sirenas protegían
a los piratas de morir en el mar. Ellas se encargaban de ayudar a los piratas protegiéndoles
de los animales marinos y cualquiera que se quisiera acercar a ellos. Se las conocía
como “Guardianas”, llamadas así por que guardan a los piratas. Las guardianas
eran sirenas normales hasta que les llegaba la hora de convertirse en
guardianas. Nadie sabe cuando una sirena se convertirá en guardiana, ni si
quiera se sabia si realmente seria una guardiana. No todas las sirenas llegaban
a tener la suerte de conocer la vida de una guardiana.
A las
sirenas se les concedía el don de ser una guardiana cuando ante ella aparecía
un objeto, un símbolo, con el cual se representaría al capitán de la tripulación
pirata, de la cual debían ocuparse. Con el honor de ser guardianas, cada una de
ellas recibía un poder distinto que debían descubrir como funcionada, y como
usarlo. El símbolo aparecía ante ellas cuando nacía un miembro de la banda
pirata. Todas las guardianas debían supervisar a los futuros miembros de la tripulación
y cuando la tripulación se formara, la guardiana debía viajar por todo el mundo
con ellos, hacia donde el capitán fuera.
Pero
hasta donde se conoce todo era una leyenda que había sido transmitida durante
años la cual nadie la había confirmado.
Hace
años existió una banda de piratas que viajo por los siete mares y el Grand Line,
el mítico mar que dividía a los otros en cuatro partes, el mar del norte, el
del sur, este y oeste. El Grand Line estaba dividido en dos por la línea roja
llamada red Line. Este mar era distinto a los demás, no regían unas normas
fijas sobre el clima, de la misma manera que podía hacer un clima de verano, podía
empezar a nevar. Era el mar mas fiero del mundo, bajo el mar existían criaturas
capaces de llevarse un barco al fondo del mar sin ningún esfuerzo, se les conocía
como reyes marinos. Ellos podían ser los culpables de que las bandas piratas no
llegaran a su destino, pero por esa razón los piratas creían en las guardianas,
cualquier pirata que se adentrara en el mar había oído hablar de esas
guardianas aunque no supieran si eran ciertas o no, pero aun así ellos les
confiaban sus vidas. Hace años, el pirata que seria conocido por todo el mundo,
como el rey de los piratas, Gold D. Roger, consiguió surcar todos los mares y
se adentró en el Grand Line y llego al final del Grand Line llegando hasta el
final y dejando todo su tesoro. Cuando volvió al mar del norte a la ciudad
donde nació, lo juzgaron y lo ejecutaron, pero antes de eso, aquel pirata
revelo al mundo que su tesoro, el One Piece, estaba en aquel lugar, en el Grand
Line, que quien lo quisiera fuera a buscarlo, desde que el rey de los piratas pronuncio
esas palabras, los piratas comenzaron a buscar el mítico tesoro. Pero muchos de
esos piratas no llegaban a su destino, morían en el mar.
La
leyenda duró, pero al final se descubrió la verdad cuando la sirena de la banda
del rey de los piratas se mostró ante ellos cuando luchaban contra la armada,
el ejército que protegía los mares y las ciudades de ser atacadas por los
piratas. La banda de piratas acogió a la sirena, y jamás dijeron una palabra
sobre que la leyenda era cierta, de que las guardianas verdaderamente existían,
se sentían orgullosos de tenerla con ellos y a menudo la daban las gracias por
cuidar de ellos. Pero la armada también la vio. Se creó entonces el grupo de la
armada conocido como CP5. Su trabajo era atrapar a las guardianas de los
piratas, sin ellas los piratas estarían mas desprotegidos y su captura sería más
fácil pero aquellos piratas tenían mucho cariño a la sirena y jamás dejaron que
fuera capturada. Pero como algo empieza, también termina. Y para esa guardiana toda
terminó cuando el rey de los piratas fue capturado y ejecutado, la banda se
disolvió y esa guardiana dejó de ser guardiana para pasar a ser una sirena
normal de nuevo.
Ella había
pasado muchos años con esos piratas y la costaba volver a ser como lo fue en un
principio y volvió junto con su familia. Antes de que fuera nombrada guardiana
del rey de los piratas, ella se casó con un tritón, fueron muy felices, y tuvieron
una hija sirena, Y esta a su vez tuvo otra hija se llamaba Avril, Avril Oda.
Era una niña preciosa. Con los ojos de color rojo, el pelo de color rosa, y la
cola de sirena fucsia, y sus aletas del mismo color que la cola pero
transparentes. La vida de esta pequeña sirena no fue muy alegre, su madre murió
cuando ella apenas tenia un año de vida, su padre se marchó obligándo a la
pequeña a hacer algo que odiaría durante el resto de su vida. Ella solo tenía a
su abuela, que la amaba con toda su alma. Aquella antigua guardiana, la crió,
la contaba historias sobre las aventuras que habían vivido cuando era más joven
y guardiana. Aquella pequeña niña deseaba vivir la misma vida que había vivido
su abuela, deseaba ser guardiana y escapar del tormento en el que vivía.
Pero
los años pasaban, se convirtió en una sirena adulta con 110 años de vida, pero
lucia como una jovencita humana de 18, con el pelo rosa hasta la altura en la
que empezaba la cola, sus ojos rojos escondían desesperación, tenia el
sujetador rosa y su cola era fucsia que cuando se acercaba a las aletas iba
cambiando su color al rosa, el mismo que su pelo. Sus esperanzas de ser
guardiana se le estaban acabando. Hasta que un día mientras se escondía de unos
tritones, que la tenían atemorizada, calló algo desde la superficie, era un
sombrero de paja. La sirena se extraño al ver el sombrero, pero de pronto comenzó
a sentir algo, algo dentro de ella decía que debía ir a la superficie. Fue
nadando lo mas deprisa que pudo a enseñárselo a su abuela.
- -¿Donde lo has
encontrado?
- -Me ha caído de la
superficie.
- -¿En serio?
- -Pero no se que
significa, además siento que alguien me llama, que me necesita.
- -¿Sabes lo que
significa eso? Significa que tu sueño acaba de hacerse realidad.
- -¿Que?
- -Avril, eres una
guardiana, una guardiana de verdad.
La
sonrisa que se le dibujo en la cara no podía describirse, estaba tan contenta
que su felicidad se transmitio a todos los rincones de la ciudad. Muchos amigos
fueron a desearle suerte. Se colocó el sombrero y salio en busca de la
aventura, ha hacer realidad su sueño, ser la guardiana de unos piratas.
Llegó
hasta una ciudad pero no vio a nadie, sentia que alli estaba el miembro de la
banda de piratas, pero no lo veia, y no podía salir del agua ya que seria
descubierta por las personas que vivian en la isla. Paso alli años hasta que
vio a un chico llorando en la orilla de la playa. Desde que la armada comenzo a
cazar a las guardianas el rey neptuno impuso la norma de que ninguna sirena debía
mostrarse ante cualquier humano aunque fueran los piratas a su cargo. Pero aquella
guardiana, quería saber como eran aquellos piratas, por lo que se mostró ante
aquel niño que estaba llorando en la orilla de la playa.
-
Hola, ¿estas bien?
-
¿Quien eres?
-
Me llamo Avril Ashita,
¿y tú?
-
Brook
-
¿Y que te pasa Brook,
por que estas llorando?
-
Es que en mi pueblo no
tengo amigos.
-
Yo seré tu amiga.
-
¿De verdad?
-
Si, siempre, lo
prometo.

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